El fisgón de la cafetería
El fisgón se encontraba de vacaciones. Dos semanas de vacaciones. De esa manera, se decidió a hacer un proyecto que venía cocinando desde hace varios años, el cual consistía en detectar a mujeres atractivas, de cualquier edad, para seguirlas e involucrarse con sus vidas.
Obviamente el proyecto estaba sujeto a malas interpretaciones, pero tenía todo bien planeado. De manera que primero buscó de hacerse de cierto renombre en las redes sociales especializadas en fotografía, así como abrir un blog en el que mostraba un trabajo muy profesional conjuntando sus fotogramas de diversos lugares de la ciudad y de otras localidades aledañas, acompañados con una investigación bien documentada y algunos comentarios personales. Publicaba, además, algunos fotogramas artísticos acompañados con alguna pequeña reflexión de lo que sentía al hacer dichos trabajos.
Escondido detrás del lente de la cámara, se decidió a iniciar su aventura.
Llegó a la cafetería y tomó un desayuno copioso: Un plato con melón en rebanadas, unos huevos rancheros con frijoles y jamón, una quesadilla, un jugo de naranja y un café.
Acto seguido, sacó todas las cosas que llevaba en su mochila, montó la DSLR en el tripié en dirección a la estación del tren subterráneo que está cercana con el objeto de retratar a personas que le llamaran la atención, especialmente mujeres.
Además, llevaba una cámara adicional con la que retrataría a personas que caminaran desde la dirección opuesta o que se detuvieran en los escaparates de los comercios aledaños.
Tenía su laptop para hacer apuntes y la tablet para cualquier otra cosa que se necesitara, o para presumir el poder de sus "juguetitos".
Obviamente el proyecto estaba sujeto a malas interpretaciones, pero tenía todo bien planeado. De manera que primero buscó de hacerse de cierto renombre en las redes sociales especializadas en fotografía, así como abrir un blog en el que mostraba un trabajo muy profesional conjuntando sus fotogramas de diversos lugares de la ciudad y de otras localidades aledañas, acompañados con una investigación bien documentada y algunos comentarios personales. Publicaba, además, algunos fotogramas artísticos acompañados con alguna pequeña reflexión de lo que sentía al hacer dichos trabajos.
Escondido detrás del lente de la cámara, se decidió a iniciar su aventura.
Llegó a la cafetería y tomó un desayuno copioso: Un plato con melón en rebanadas, unos huevos rancheros con frijoles y jamón, una quesadilla, un jugo de naranja y un café.
Acto seguido, sacó todas las cosas que llevaba en su mochila, montó la DSLR en el tripié en dirección a la estación del tren subterráneo que está cercana con el objeto de retratar a personas que le llamaran la atención, especialmente mujeres.
Además, llevaba una cámara adicional con la que retrataría a personas que caminaran desde la dirección opuesta o que se detuvieran en los escaparates de los comercios aledaños.
Tenía su laptop para hacer apuntes y la tablet para cualquier otra cosa que se necesitara, o para presumir el poder de sus "juguetitos".
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